Les millors ocasions. 2002

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premi Premi Internacional AIET de Teatre Universitari “Josep Robrenyo”, 2002

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En un lavabo d’una estació de trens, dos homes misteriosos hi tenen retingut un conegut tertulià de la televisió. Sembla que el tertulià va dir alguna cosa que no tocava, ni ell mateix sap quina. Els homes misteriosos es comencen a qüestionar les seves accions quan reben ordres dels seus superiors molt diferents a les que havien rebut fins llavors. Un còctel de metafísica i violència.

CASTELLANO
En un lavabo de una estación de trenes, dos hombres misteriosos tienen retenido a un conocido tertuliano de la televisión. Parece ser que el tertuliano dijo algo que no tocaba, ni él mismo sabe qué. Los hombres misteriosos empiezan a cuestionarse sus acciones cuando reciben órdenes de sus superiores muy diferentes a las que habían recibido hasta entonces.  Un cóctel de metafísica y violencia.

ENGLISH
In the toilets of a train station, two mysterious men are holding a well-known television talk-show pundit captive. It seems that the pundit said something out of line, but even he doesn’t know what. The mysterious men start to question their actions when they receive orders from their superiors that are very different to those they had been given previously. A cocktail of metaphysics and violence.


MUNTATGE BARCELONA. SETEMBRE 2012. SALAFlyHard.

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MONTAJE MADRID. OCTUBRE 2014. SALA MIRADOR.

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LES MILLORS OCASIONS en català          (sol·licitar arxiu de text per email.)

LAS MEJORES OCASIONES en español          (solicitar archivo de texto por email)

THE BEST OCCASIONS in english        (request text file by email)


MUNTATGE BARCELONA. SETEMBRE 2012. SALAFlyHard.

TIMEOUT LES MILLORS crítica Fondevila
ELMUNDO LES MILLORS ressenya Rague

DRAMATÚRGIA: Jordi Casanovas
DIRECCIÓ: Ferran Utzet

REPARTIMENT:
Norbert Martínez, ALONSO
Jordi Rico, CARRASCO
Ramon Vila, MORENO

ESCENOGRAFIA I VESTUARI: Elisenda Pérez
AJUDANT D’ESCENOGRAFIA: Mònica Gálvez
COL·LABORACIÓ ESPECIAL EN L’ESCENOGRAFIA: Sebastià Brosa
GRAFFITIS: Pau Garcia
DISSENY DE SO: Xavi Gardés
DISSENY D’IL·LUMINACIÓ: Aleix Ramisa

PRODUCCIÓ EXECUTIVA: Roser Blanch i Blanca Caminal
REGIDORIA: Josep Sánchez-Rico
CAP TÈCNIC DE LA SALA: Xavi Gardés

PRODUCCIÓ: Flyhard Produccions S.L.
AMB LA COL·LABORACIÓ DE: La Perla 29UrimatFocus i Sala Beckett.
AGRAÏMENTS: La Perla 29, Urimat, Focus, Sala Beckett, Biel i Delfina.
ESTRENA: 20 de setembre de 2012


 MONTAJE MADRID. OCTUBRE 2014. SALA MIRADOR.

DIRECCIÓN: Gorka Lasaosa.

REPARTO:
Ricard Sales, ALONSO
Ferran Vilajosana, CARRASCO
Eugenio Barona, MORENO


CRÍTICA

MARCOS ORDOÑEZ, El Pais.

“En la heroica sala Flyhard (Barcelona, pero como si fuera Buenos Aires) he visto Las mejores ocasiones (Les millors ocasions, 2002), la primera obra de Jordi Casanovas. Valía la pena recuperarla. Por el texto, por la interpretación y por la puesta. Es un thrillerclaustrofóbico, con una premisa un tanto increíble. Dos asesinos a sueldo secuestran a un periodista televisivo que ha incomodado a un poderoso, pero, a la espera de órdenes, han de retenerlo en el lavabo de una estación. “Tarantinesca” es el primer calificativo que viene a la cabeza, por las disquisiciones casi filosóficas entre salvajada y salvajada, pero Casanovas parece beber de muchas fuentes: el joven Carrasco (Jordi Rico) y el veterano Moreno (Ramon Vila) se dirían primos hermanos de los pinterianos Gus y Ben de El montaplatos (que, cuando aparezcan estas líneas, habrán pasado por el Lliure, en las soberbias actuaciones de Toledo y Sanjuán), y de los impacientes y alucinados pistoleros de Perdidos en Brujas, del muy teatral Martin McDonagh. Podría sumar otra carambola inesperada: la ferocidad nihilista de Moreno no está lejos de la del Teach de American Buffalo, personaje que, casualidades de la vida (o no), estrenó en catalán Ramon Vila hará sus buenos veinte años. Vila, impecable de la cruz a la bola y estremecedor en el tercio final, cuando el relato vira del noirsardónico al negro antracita, es uno de esos actores de dilatadísimo historial que siempre emboca el tiro en cualquier género, y aquí ha encontrado el partner perfecto en Jordi Rico, formado con Lillo y Daulte (verdad y peligro asegurados), y al que pronto veremos en la esperadaAventura de Alfredo Sanzol. Completa (muy bien) el terceto Norbert Martínez en el rol de Alonso, el periodista que va a pasar las dos peores horas de su vida en compañía de estas bestias imprevisibles, y jugará todas las cartas a su alcance para escapar del cepo. Dirige, con mano afinadísima, Ferran Utzet, que debutó el año pasado en el circuito “comercial” con La presa, de Conor McPherson, una de las mejores funciones de la temporada. Las mejores ocasiones es otro de esos espectáculos cosidos a mano, con más tela de la que parece a simple vista, y que se merece una larga gira: temblarán después de haber reído.”

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Filòsofs amb pistola

Juan Carlos Olivares (Ara) 25/09/2012

 Gestiona molt bé la violència física i explícita. 

Hi ha un subgènere dramàtic centrat en els pinxos filòsofs . És possible que Harold Pinter l’inaugurés el 1957 amb El muntacàrregues. També Martin McDonagh els ha donat veu en guions com Perduts a Bruges, inspirat en el text de Pinter, encara que en tingui prou ell solet per conjugar amb èxit dubtes existencials, raons ambigües, humor i violència freda, en obres com El tinent d’Inishmore i L’home dels coixins. Però ha estat Quentin Tarantino el que més ha fet per la parella d’escèptics discursius (l’experimentat i el principiant) amb pistola automàtica.

Jordi Casanovas recupera ara el seu primer text, Les millors ocasions (2002), i ens descobreix que ell també creu que aquests personatges tenen enormes possibilitats dramàtiques. L’encerta. L’acció transcorre en un lavabo públic d’una estació de tren. Un espai per a un gran inici, i després una trampa incongruent.

És una inesperada masmorra urbana per a un tertulià televisiu sotmès a les vexacions d’un parell de pinxos professionals. Casanovas juga amb la tensió generada pels personatges, una més evident, una altra més soterrada. Sorteja el que seria previsible amb una lectura proletària -cansament, desencís, rutina- de l’ofici de torturar. Administra el desconcert, l’amenaça d’una mà invisible que controli la situació. Tot serveix per reconduir comportaments que trenquen l’ statu quo. I gestiona molt bé la violència física i explícita, i la projectada al futur.

Ferran Utzet, director de l’estupenda La presa ,estrenada a can Broggi, aconsegueix molt bones interpretacions de Norbert Martínez (la víctima), Ramon Vila (el botxí més gran) i, sobretot, de Jordi Rico (el botxí jove), un autèntic perill humà ple de brutícia psíquica.

millors ocasions


Crítica: “Las mejores ocasiones” en la Sala Mirador

Susana  –  17 octubre 2014

Gorka Lasaosa dirige a tres niños muy malos para que den voz y movimiento a los tres personajes creados por Jordi Casanovas en su texto “Las mejores ocasiones”.

El estreno en La Sala Mirador nos dio la medida de las cosas: estamos ante una obra bomba. Patio y bar llenos, ambiente festivo y al entrar en la sala una escenografía que sabe a cine. Un lavabo y tres letrinas. Azulejos sucios con pintadas. Una papelera y un seca manos que no funciona. Parece un baño público de una estación de tren aislada de un lugar que no importa. Dos hombres bien vestidos desentonan con la dejadez del lugar. El mayor de ellos (Eugenio Barona) comienza una conversación distendida y cordial con el más joven (Ricard Sales). Intenta recordar de qué le conoce, algo que al joven no le interesa demasiado, por lo que decide poner fin a la conversación y marcharse. Sin embargo, no puede.  Aquí nos encontramos el primer cambio de ritmo de “Las mejores ocasiones”, pero no es el único.

Habíamos leído que “Las mejores ocasiones” es una mezcla de humor, violencia y metafísica y lo comprobamos in situ en la sala llena de la Mirador. Eugenio Barona (Moreno), Ferran Vilajosana (Carrasco) y Ricard Sales (Alonso) nos transportan exactamente al lugar donde ocurren los hechos, haciéndonos olvidar que estamos en un teatro. Los diálogos, bien construidos, realistas, potentes y las interpretaciones, sobresalientes, nos dejan absortos en la historia del famoso presentador de televisión y los misteriosos hombres con los que se encuentra.

Nos encanta descubrir a Ferran Vilajosana y Ricard Sales sobre las tablas y redescubrir a Barona. Nada surge por casualidad, tampoco el talento. “Las mejores ocasiones” tiene varios ingredientes para ser una obra de ingeniería teatral. Sin artificios se come el tiempo y te mantiene amarrado a la butaca masticando el suspense con una sonrisa en los labios, al tiempo que te cubres la cara, instintivamente, para no recibir un mamporro de Carrasco.


El cansancio de un sicario: Crítica de “Las mejores ocasiones”

23/10/2014 por Daniel Ventura

En mayo de 1994, cuando se estrenó “Pulp Fiction”, Jordi Casanovas debía tener quince o dieciséis años. Un poco demasiado joven quizás para haber asistido en el cine al despliegue romántico-filosófico-violento con el que Tarantino hizo fortuna, pero lo suficientemente mayor como para que el nombre, la estética y el contenido de la película pasasen por su radar y dejasen trazado un “la tengo que ver”. Gorka Lasaosa tenía entonces unos doce, así que vería la película más adelante, cuando ya tenía estatuto de joya transgresora y el chaval mejores armas para entenderla. Casanovas es el autor de“Las mejores ocasiones”, el texto que Gorka Lasaosa ha montado y dirige, junto a la compañía Niños Malos, en la Sala Mirador de Madrid. Es un ejercicio sobresaliente y divertido de teatro negro, sostenido por un texto redondo, una dirección comedidamente salvaje y tres magníficas interpretaciones.

Ricard Sales es Alonso, un famoso presentador de televisión que está a punto de vivir, en el váter de una estación de tren, el día más jodido de su vida. Ferrán Vilajosana yEugenio Barona son los prendas que le han comprado el billete para ese recorrido por el dolor y el acojone: dos sicarios de registro antitético pero el mismo fondo maligno,Carrasco y Moreno. Sales no se deja dentro ni un gramo de esfuerzo y mocos para darle cuerpo a las diferentes gamas de terror que experimenta su personaje. Vilajosana, por su parte, hace un trabajo impresionante con su joven matón y hace creíble cada instante el peligro sordo de una bestia (casi) inescrupulosa, traumatizada y drogodependiente. El trabajo de Eugenio Barona, sin embargo, es el que más me caló. Una interpretación contundente y clara, sin respiro ni desajuste alguno, perfectamente hilvanada en los matices del sicario maduro y cansado.

Creo que es en ese Moreno donde Jordi Casanovas, como dramaturgo, puso el mayor esfuerzo de definición. En ese personaje, del que brotan la oscuridad y la emoción, la más seca violencia y las reflexiones más agudas, están condensadas todas las virtudes de un texto inapelable y frondoso: una historia construida con buen pulso y a la que, milagro, no le falta ni uno solo de los elementos de un relato; giros, detonantes y excursus no sólo justificados, sino fundamentales; diálogos como tallados en el lomo de una bala. En el asesino a sueldo al que Barona presta la firmeza de su oficio, su anatomía nervuda y su voz tajante, están todos los elementos que “Las mejores ocasiones” comparte con Tarantino… y su mejora. Porque en el texto no hay ni uno solo de esos alardes esquizofrénicos del americano, y sí la coherencia con una trama sobre el mal ubicuo y la nostalgia (seguro que falsa, pero atractivísima) de un tiempo en que las hostias y la muerte eran cosas personales.

A la dirección de Gorka Lasaosa no hay que atribuirle sólo el mérito de una buena dirección de actores, sino también el logro de que todas las complejidades del texto vuelen rápidas en un montaje ágil, absorbente y rotundo. La escenografía realista y bien acabada de Manu Roca acoge una propuesta de escenas cortas y transiciones inteligentes (cuñas de informativos, música, etc…), un despliegue sensato de salvajismo y negrura, que hace disfrutar con la anatomía inevitablemente espiral de la violencia. No os la perdáis.


Ruido de tablas. Crítica y reseña. “Las mejores ocasiones”.

Sinopsis Oficial.

Un famoso presentador de televisión se dispone a coger un tren en una aislada estación. En ese lugar se encontrará con dos personajes con los que iniciará un viaje de incierto destino. Un coctel de metafísica, humor y violencia. 

Opinión Personal.

Ayer se estreno en la Sala Mirador, una obra de la que por alguna extraña razón, esperaba poco y al final acabo dándome mucho. “Las mejores ocasiones”. Un ejercicio teatral despiadado y brutal, si pero también construido con inteligencia y suspense, destinados a tener al espectador hora y media con su culo pegado en la butaca, tensionado por lo que esta viendo y sobre todo sintiendo. Una obra de teatro –perdonen por el “palabro” tarantiniana”-, violencia y tensión sujetados por unos diálogos ágiles plenos de humor negro. Un pasote “totalmente” gozable

La obra te mantiene en atención constante, no ofreciendo ningún tipo de distracción artística, ni metalenguaje, ni doble lectura. Directo y contundente ejercicio teatral que pretende ofrecer una reflexión sobre el deber y los límites del mismo, desde una perspectiva extrema y violenta, su temática también abre cierto debate intergeneracional interesante –los diálogos entre los dos asesinos no tienen desperdicio-, siendo finalmente este choque generacional el life motive que motiva el título de la obra “Las mejores ocasiones”.

Los actores están simplemente perfectos, construyen dos asesinos de manual, uno veterano y calmado, un carámbano apunto de atravesarte la yugular, el otro mas joven e impulsivo, tendiendo a perder el control ante cualquier palabra malentendida. Dan lo que se les pide en un thriller, hacer sentirnos en peligro. La obra cuenta con una elegante y serpenteante interpretación de Eugenio Barona como asesino veterano y una acelerada y perturbada interpretación del jovencisimo Ferran Villajosana. Completa el cartel actoral un magistral Ricard  Sales, componiendo un personaje que trasmite a la perfección lo extremo y cruel de su situación.

A destacar también la escenografia e iluminación, que simula con asombrosa veracidad un repugnante baño de cualquier estación de autobuses. Los juegos de iluminación son magistrales cambiando sutilmente el color de los focos según trascurre el “ficcionado” dia, integrandose perfectamente como parte de la trama de la obra.

En resumen, no es una obra de arte de esas pomposas e intelectuales que les gusta al “postureo” madrileño., pero es un ejercicio mas que solvente de suspense, violencia y humor negro, sin mayor pretensión que hacernos pasar un buen “mal rato” y a fé que lo consigue. Muy recomendable.