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RUZ BARCENAS DEFSinopsis – Dramaturgia basada en el 2º interrogatorio del Juez Ruz a Luis Bárcenas, ex tesorero del Partido Popular.

15 de julio de 2013. Bárcenas y Ruz hoy se encuentran de nuevo. Nervios y expectativas en la Audiencia Nacional. Luis Bárcenas ingresó en Soto del Real hace tres semanas por orden del Juez Pablo Ruz. Bárcenas prestará declaración paradesmentir lo que había afirmado en anteriores declaraciones. Ruz se convertirá en blanco de todas las miradas. Lo que se diga hoy en esta sala de la Audiencia Nacional podría hacer tambalear a todo un partido y a todo un gobierno. O no.

Este texto es una dramaturgia a partir de la transcripción de la declaración que Luis Bárcenas prestó ante el juez Pablo Ruz el día 15 de julio de 2013 en la Audiencia Nacional. No se ha añadido ninguna información que no esté contenida en la transcripción. Solamente se han modificado, recortado o reestructurado algunos fragmentos. Todas y cada una de las palabras y de los nombres que se dicen y se pueden escuchan en este espectáculo, se dijeron y se pudieron escuchar el 15 de julio de 2013 en la Audiencia Nacional.

Texto > Jordi Casanovas Dirección > Alberto San Juan Reparto > Pedro Casablanc y Manolo Solo
RUZ-BÁRCENAS ES UNA COPRODUCCIÓN DE EL TEATRE LLIURE Y EL TEATRO DEL BARRIO



 

Texto obra de teatro.


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 El día que Bárcenas tiró de la manta

Alberto San Juan dirige en el Teatro del Barrio la obra ‘Ruz-Bárcenas’ a partir de la transcripción literal del careo que mantuvieron el juez y el extesorero el pasado 15 de julio Es un texto frío, lleno de datos, en el que no hay nada de ficción y en el que se muestra a un hombre desesperado por defenderse y a otro que busca desenmascarar la verdad “Es teatro y periodismo, cuyo fin es combatir el estado de alienación en el que vivimos”, afirma San Juan  Paula Corroto

El hombre sentado a la izquierda mira desafiante a su oponente. Gesticula con arrogancia, con chulería. Es un hombre poderoso y lo sabe. Durante los últimos años movió millones de euros en sobres y mediante transferencias a cuentas en Suiza. Habla con un tono resolutivo. Apenas titubea. Pretende ir de víctima y al mismo tiempo dejar bien claro quién es: Luis Bárcenas, el extesorero del Partido Popular, el hombre sobre el que pendula la investigación del caso de la financiación B en el PP, y que acaba de entrar en prisión. Pero antes se ha reservado su acto final: incriminar a todo aquel que, según él, conocía la existencia de los sobres, incluidos Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal.

A la derecha del escenario, otro hombre se esfuerza por desenmascar la verdad en las palabras que suelta el extesorero. Futbolero, amante de Los Beatles y aficionado a tocar la guitarra, se encontró con este caso mientras estaba de guardia en la Audiencia Nacional. Él es el juez Pablo Ruz, que pregunta una y otra vez buscando alguna contradicción porque sabe que el imputado está jugando a defenderse. Y también sabe que todos tienen puesta su mirada en las decisiones que determine.

Esta es la puesta en escena de Ruz-Bárcenas, la obra de Jordi Casanovas que transcribe literalmente el careo que mantuvieron el extesorero y el juez el pasado 15 de julio en la Audiencia, y que se estrena este viernes en el Teatro del Barrio de Madrid bajo la dirección de Alberto San Juan. No hay ficción. No hay más personajes. No hay atrezzo impostado. Es todo real. Cada nombre, cada cantidad de dinero, incluso las interrupciones que hubo durante el interrogatorio. Como afirma San Juan, “es teatro y periodismo, cuyo fin es combatir el estado de alienación en el que vivimos”. Es puro teatro documental.

La teatralidad del hecho real

La idea de trasladar a los escenarios aquel careo se le ocurrió a Casanovas por la necesidad de encontrar un teatro que hablara de lo que políticamente estaba sucediendo. Todo lo que hallaba le sonaba a farsa. Hasta que se encontró con la transcripción del interrogatorio -cien páginas- y que había sido publicada íntegramente en varios medios. “Empecé a leer y me pareció que tenía un potencial teatral muy interesante a la par que no daba crédito por lo que allí se decía y con qué palabras. Y, teatralmente hablando, no deja de ser una gran situación: Un acusado que intenta salvarse de ser el cabeza de turco tirando de la manta ante un juez que debe descubrir si ahora aún cuenta la verdad o sigue mintiendo como en los anteriores interrogatorios”, cuenta a eldiario.es.

Después le envió el texto a San Juan, a quien le encantó, y se puso en marcha la maquinaria. Bárcenas sería el actor Pedro Casablanc, y Ruz, Manolo Solo. Ambos intérpretes asumieron encarnar a dos personajes convertidos en iconos en los últimos meses, y a lidiar con un texto frío, lleno de datos. “Es la parte más interesante de la función. Creo que son cifras y nombres que ya hemos oído miles de veces durante el último año pero como un ruido de fondo. En esta ocasión podemos estar atentos, escuchar sólo eso. Lo que antes era ruido, ahora son datos que se acumulan y que nos permiten acercarnos un poco más a la auténtica realidad”, sostiene Casanovas.

La obra, a su vez, ofrece la posibilidad de entrar, sin pretenderlo, en la psique de estas dos personas. Como reconoce Casablanc, que construyó al personaje que ahora está en prisión a partir de lo publicado en la prensa y de algunos visionados de otros interrogatorios, “Bárcenas es poderoso y cínico, y está acostumbrado a bregar con el poder, lo que ocurre es que en ese careo ve que está en una situación límite y por eso va a defenderse a toda costa”.

El actor, no obstante, afirma que no ha cambiado su opinión sobre él: “Sigo sin comprender lo que hizo y cómo se comportó. Lo que sí puedo entender es el acoso a un hombre que puede estar mucho tiempo en la cárcel y que seguramente no tenía planeada así su jubilación”.  Con respecto a Ruz, Manolo Solo manifiesta que es “un hombre muy preparado que tiene una responsabilidad enorme. Tiene todas las miradas del país y por eso no pone los cinco sentidos, sino siete, en lo que tiene entre manos”.

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Procedimiento “chapucero”

Datos, nombres, acusaciones muy graves. Y mucha carga emocional. Eso es lo pone esta obra ante el espectador, una historia que, a pesar de ser conocida por los ciudadanos, revuelve el estómago.  “Bárcenas representa esa arrogancia de algunos políticos y a la vez su propio cutrerio. Descubres como eran de precarias y patéticas las artimañas que usaban para llevar una contabilidad B y para conseguir donaciones. La verdad, sabiendo que el partido se financiaba irregularmente, hubiera preferido que el procedimiento fuera algo más sofisticado, más maquiavélico y menos chapucero. En fin, que si no tienen que engañar, al menos que sean más listos. Si son más tontos, la frustración es doble”, sostiene, por su parte, el autor del texto, a quien también le sorprende la transformación que una mera transcripción judicial sufre sobre un escenario.

Ahora bien, más allá de la carga emotiva, ¿cuál es la intención de este tipo de teatro sin teatralidad? Porque esta obra no tiene nada que ver con textos ficcionados basados en hechos reales. Para Alberto San Juan hay dos razones. Por un lado, pura experimentación. “Se trata de tomar la realidad y sin ficción, hacer teatro y a ver qué pasa”, argumenta. Y, por otro, remover al espectador, “mostrar la situación de confrontación entre los ciudadanos y el poder de una élite antidemocrática, porque en esta obra queda claro que hay muchos políticos y empresarios que dieron o recibieron dinero que ya estaban en el poder durante el franquismo”.

“Me llegó un sobre con 50.000 euros y lo que hice fue dividirlo en otros dos sobres, uno con 25.000 euros y otro con otros 25.000 euros. Uno se lo entregué a Mariano Rajoy y otro a María Dolores de Cospedal”, afirma Bárcenas durante el careo. Cuando la obra termina aparecen unos rótulos en los que se puede leer: “Bárcenas sigue en prisión, y Mariano Rajoy sigue siendo el presidente del Gobierno”.


El Teatro del Barrio revive el duelo entre Bárcenas y Ruz

Pedro Casablanc (Bárcenas) y Manolo Solo (juez Ruz) miden sus fuerzas, bajo la batuta de Alberto San Juan, desde hoy y hasta el 28 de junio. La obra, de una hora, reproduce de forma literalel segundo interrogatorio al extesorero del PP

ALFONSO ÁLVAREZ-DARDET Madrid 23/05/2014 14:29 Actualizado: 23/05/2014 14:32

Momento de la obra.Un Bárcenas con semblante serio y actitud a la defensiva se sienta en los banquillos de la Audiencia Nacional frente al juez Ruz. Silencio antes de la tempestad (al menos esas son las expectativas). La estampa es como la de un duelo al más puro estilo del oeste americano, pero sin pistolas. Esto ocurre el 15 de julio del 2013, es el segundo interrogatorio al antiguo responsable de las arcas del Partido Popular para dar cuentas por la supuesta contabilidad en B. Pedro Casablanc (Bárcenas) y Manolo Solo (Ruz), a las órdenes de Alberto San Juan, son los encargados de documentar este momento en el Teatro del Barrio. La obra, Ruz-Bárcenas, se estrena hoy a las 20 horas y estará sobre las los escenarios hasta el 28 de junio.

El texto usado es, tal cual, la transcripción exacta de la sesión de aquel día. “Todo lo que se escucha en la función se dijo aquella fecha en la Audiencia Nacional. Se ha quitado la parte donde interviene el fiscal y los abogados de la defensa para que no sea tan largo, pero no se ha manipulado el contenido de ninguna manera”, asegura San Juan. El interrogatorio original dura cerca de cinco horas, esta versión 55 minutos. “En la transcripción de la declaración de Bárcenas al final los protagonistas piden al juez que termine ya con ella porque no pueden más”, explica Jordi Casanovas (Barcelona, 1978), autor de la obra.

Casanovas, autor de la versión: “La realidad me parece demasiado exagerada y difícil de creer”Casanovas habla desde su casa de Barcelona mientras se prepara para viajar al día siguiente a Madrid al estreno. Cuenta que se planteó la idea de hacer alguna dramaturgia que tuviera que ver con la política actual y que reflejase todo lo que está pasando. “La realidad me parece demasiado exagerada y difícil de creer. Si hubiese escrito una ficción iba a quedar muy falsa. Decidí que este texto ya tiene de por sí la suficiente fuerza como para ser representada”.

Y, en principio, no se equivocó. Ayer, en petit comite, unos pocos privilegiados (no llegaron a la veintena) pudieron asistir a un ensayo con público. La reacción del respetable: bastante positiva. San Juan sacó su batuta de director al comienzo de la función para perfilar aquí y allá, que si las proyecciones se salen del marco o que los actores entran demasiado pronto a escena, por lo demás, como la seda. Aunque todo parecía bajo control, se notaban los nervios previos al estreno y en la sala de espera, una voz, se intuye que conocida del teatro,  (que quedará en el anonimato), espetó por lo bajito en una conversación ajena: “Se nota que queda un día para el estreno, ya está Alberto como una manojo de nervios”.

Manolo Solo: “Hemos visto momentos en el que el público se reía, sin carcajadas, pero es genial”Lo cierto es que la respuesta del público sorprendió hasta a los propios actores. En la obra hay un momento en el que el juez Ruz lanza una reprimenda a los asistentes de la sala, tal y como aparece en la transcripción, que coincide con las risas del respetable. Más allá de ese momento, no se esperaban otras situaciones de humor o reacción alguna. “Sin forzar nosotros nada en absoluto hemos visto momentos en los que el público se reía, sin carcajadas, pero es genial”, asegura Manolo Solo, actor que hace del juez Ruz e interrumpe Pedro Casablanc, actor que da vida a  Bárcenas, de José Luis Moreno (sale en los papeles de Bárcenas) se han reído muy poco.
San Juan: “Bárcenas tiene una voz muy aguda que no le pega nada y eso no lo hemos querido hacer igual”No existe ningún material visual del interrogatorio original, así que la construcción del personaje se ha basado en documentos gráficos anteriores. San Juan afirma que la idea no ha sido la de imitar a Bárcenas, sino de “ver a dos seres humanos en una situación muy difícil”. “Un dato muy poco conocido”, explica, “es que tiene una voz muy aguda que no le pega nada, y eso no lo hemos querido hacer igual, de la misma forma que al principio nos planteamos ponerle patillas blancas y finalmente no lo hicimos, porque era menos creíble”.

El papel en la sociedad

Lo que interesa del personaje, concluye, es el papel que juega en la sociedad, “que es el del delincuente a sueldo de otros delincuentes mayores”. En este momento de la entrevista San Juan se echa hacia atrás en el sofá y reflexiona para finalmente hacer una corrección: “Esto que acabo de decir lo digo a título personal. Como personaje es un señor poderoso que se encuentra en una situación complicada, un miembro de la mafia que cae en desgracia y ahora se encuentra en una situación muy vulnerable”, al más puro estilo deUno de los nuestros, de Martin Scorsese.

La obra forma parte del proyecto del Teatro del Barrio, esta es la tercera parte, la primera fue Autorretrato de un capitalista español, a la que le siguió Marca España. Una seña de identidad de este espacio es la de trabajar, íntegramente, con las transcripciones originales. “Para conocer la realidad que estamos viviendo necesitamos informarnos de forma completa y precisa, no de forma vaga” explica San Juan y recuerda que en una conversación con el economista Juan Torres, este le aseguró que “el día que la gente conozca cómo funciona, pero no de forma vaga, los bancos al día siguiente se terminará la situación, porque es insoportable”.

Casablanc: “Es una función muy difícil y muy rara de todo lo que estamos acostumbrados a hacer”Esta manera de hacer teatro pretende mostrar un trozo de la realidad tal cual y fijar la atención en un punto, porque, continúa San Juan, “cuando hay tanta información que además está tratada y manipulada es necesario analizar los hechos sin que nadie los haya interpretado”. Para Casablanc esta obra es todo un reto: “Es una función muy difícil y muy rara de todo lo que estamos acostumbrados a hacer. Estar quietos ahí durante una hora con un texto complicado no es sencillo”.

Para su autor, Casanovas, lo interesante de la función está en el duelo entre ambos personajes. El primero por medir al máximo sus palabras en un discurso que se antoja muy bien preparado y el segundo por buscar la trampa. “Ambos son muy inteligentes en la batalla. El público disfrutará del juego y la tensión pero lo que queremos es que finalmente reflexionen”. Una oportunidad de observar, realmente, o de forma aproximada, en boca de los protagonistas, un trozo de la realidad que refleja la casta de poderosos que se pasea por nuestro país y la forma de trabajar de los que están obligados a luchar contra los que se aprovechan de su posición. Un texto para meditar y para mejorar nuestro criterio.


El drama del ‘caso Bárcenas’

Alberto San Juan lleva a escena una de las declaraciones del extesorero del PP ante el juez Ruz

‘Ruz-Bárcenas’ reproduce la sesión en la que el popular admite la autoría de los papeles

Pedro Casablanc como Luis Bárcenas en ‘Ruz-Bárcenas’.

“Esa afirmación no fue cierta, o sea que no la mantengo”. Con estas palabras, pronunciadas en la Audiencia Nacional el 15 de julio de 2013, Luis Bárcenas cambiaba su estrategia de defensa y comenzaba a tirar piedras al tejado del PP. Por primera vez admitía ser el autor de los llamados papeles de Bárcenas, y por primera vez aseguraba que el partido que ocupa el Gobierno mantenía una contabilidad B. Esas palabras sonarán esta vez en el madrileño Teatro del Barrio, que estrena el viernes Ruz-Bárcenas, una versión reducida de la declaración del extesorero ante el juez. Imputado y magistrado (interpretados por Pedro Casablanc y Manolo Solo, respectivamente) se convierten en personajes teatrales, a su pesar, bajo la dirección de Alberto San Juan.

Jordi Casanovas, autor del texto, no ha cambiado una coma de la declaración. Tan solo ha acotado su duración a una hora y ha alterado el orden de algunos fragmentos. “Es el interrogatorio tal cual. Teatro documental”, explica San Juan al actor Juan Diego Botto, que pasa por allí en mitad del caos previo al estreno. La obra recoge en clave de teatro judicial minimalista (no hay defensa ni fiscales, y la Audiencia se reduce a una mesa y un par de sillas) la descripción pormenorizada que Bárcenas hizo entonces del funcionamiento de los supuestos sobresueldos y donaciones ilegales de conocidas empresas al partido. Los sobres, “marrones, con el nombre escrito”, las reuniones, sin testigos. Botto promete pasarse por uno de los 10 pases previstos entre el 23 de mayo y el 28 de junio antes de salir escopetado y dejar a San Juan enredado con la iluminación.

Este no es el primer proyecto eminentemente político que toma elTeatro del Barrio, cooperativa situada en Lavapiés y muy activa en la vida del vecindario. Es la tercera producción propia desde su apertura el pasado diciembre junto a Marca España y Retrato de un joven capitalista español, ambas escritas por Alberto San Juan (Madrid, 1968). La —por ahora— trilogía pretende “coger la realidad como materia prima teatral, y que las obras sean un cruce entre teatro y periodismo, o teatro e investigación histórica”, como explica el intérprete (El montaplatos, Tito Andrónico). Para él, integrante de Animalario y parte de montajes como Alejandro y Ana, la incursión en la actualidad no es algo nuevo. Pero esta perspectiva política parece haberse extendido, con montajes como Transición o El encuentromirando a la historia española reciente. Para el actor acabar en proyectos de este corte ha sido un proceso natural: “Hace dos años estaba haciendo Hamlet, que es un sueño, y pensaba: ‘Me gustaría hacer otro tipo de cosas’. Vivimos una situación que se podía calificar de guerra, y no podemos hacer como si no pasara nada”.

Manolo Solo interpreta al juez Pablo Ruz.

Por eso San Juan aclara que la obra no es un estudio de personajes. “La vida personal de ellos dos no nos importa”. Basta con esbozar su plante —la presencia de Luis Bárcenas y su actitud, captada, sin entrar en la imitación, por Casablanc— y, sobre todo, su lenguaje. La jerga árida de los juicios y las explicaciones enrevesadas de la política. “Nos hemos llevado dos semanas descifrando, buscando fuentes, para saber nosotros lo que queremos decir”, cuenta Manolo Solo sobre la decodificación del jeroglífico. Entre el galimatías desenredado por Casanovas se cuela incluso el humor. “Es que tienen un lenguaje muy particular, como de los hermanos Marx”, bromea San Juan con los ojos achicados por la risa.

El atrevimiento de San Juan puede resultar incómodo en según qué ambientes. ¿No teme repercusiones en las ayudas o el apoyo del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid? “Es una lástima que no lo hubiéramos tenido listo para incluirlo en el festival Surge, porque hubiera sido una buena prueba del algodón”, espeta, retador. En el duelo Ruz-Bárcenas no está claro quien lleva las riendas. “El protagonista es el juez, porque es el que intenta conducir la cosa…”, asegura Casablanc, “…Y Bárcenas es el que trata de dar lo que le interesa. Manejar, maneja aquí el amigo”, completa Solo señalando a su compañero. ¿Y el ganador? “No sabría decirte. Son los periódicos, la actualidad o la historia los que completarán esta obra”.


Ruz-Bárcenas

El teatro conoce muchas maneras de expresarse y por eso sobrevive a lo largo de los siglos con su tradicional mala salud de hierro. Está el teatro clásico, que lo tiene todo, como ese Rey Lear de Shakespeare que “se hizo viejo antes que sabio”, según dice uno de los personajes. Y está el teatro actual, del momento, de lo que está pasando. Teatro documento. Muy en boga. Por ejemplo: la obra ‘Ruz-Bárcenas’, escrita por Jordi Casanovas y dirigida por Alberto San Juan, que actualmente se representa en Madrid. ‘Ruz-Bárcenas’ es un complicado e interesantísimo ejercicio teatral. Jordi Casanovas, el autor, buscó en su día en Internet las casi cinco horas de declaración de Luis Bárcenas en la Audiencia Nacional el 12 de julio de 2013, día en el que el ex tesorero del PP decidió “tirar de la manta” por consejo de sus abogados y contar al juez Pablo Ruz los sobresueldos que recibían numerosos altos cargos de ese partido procedentes de donaciones de diferentes empresas. La obra, protagonizada por Pedro Casablanc (Bárcenas) y Manolo Solo (Ruz), consigue mantener la tensión del espectador durante los 60 minutos que dura de una manera llamativa: Jordi Casanovas ha creado una dramaturgia con las palabras exactas que Ruz y Bárcenas emplearon en aquella sede judicial, sin añadir nada, los hechos tal y como sucedieron. El autor únicamente ha podado el sumario. Pero cada palabra de la función se dijo en aquella sala. Manolo Solo y Pedro Casablanc repiten los gestos habituales de un juez y un acusado durante una toma de declaración, no hay sobreactuación, pero en el escenario buye una tensión dramática de primer orden. Tal vez proceda de los malos tiempos que vivimos, de la corrupción que circula con inmensa naturalidad por las arterias de nuestra vida política. A Bárcenas no le extraña que existan sobresueldos, sino que un juez pregunte por ello. Pedro Casablanc, sensacional, encarna a un Bárcenas angustiado, solo y perplejo. Sin gestos excesivos, sin gritos, sólo moviendo la lengua en el interior de la boca en momentos de nerviosismo, echándose hacia adelante en la silla en algún instante clave. Así va relatando los sobresueldos que en su día entregó con el dinero introducido en un sobre, entre otros, a Rajoy y a María Dolores de Cospedal. Al partido, en suma, como bien supremo e indiscutible. El público ovacionó a los actores y hubo quien desde la platea gritó pidiendo cambios en la sociedad, otra España.