2019. La dansa de la venjança / La danza de la venganza.

Una parella se separa després d’anys de matrimoni. El divorci els obliga a resoldre com s’han de repartir les hores d’un fill menor d’edat. Han fet un pacte. Han arribat amb serenor fins aquest pacte. Però avui, a la casa on havien fundat la seva història en comú i tot just quan ja s’anaven a acomiadar sense deixar més víctimes pel camí, el pacte es trenca i alguna cosa esclata.

Una pareja se separa después de años de matrimonio. El divorcio los obliga a resolver cómo se tienen que repartir las horas de un hijo menor de edad. Han hecho un pacto. Han llegado con serenidad hasta este pacto. Pero hoy, en la casa donde habían fundado su historia en común y apenas cuando ya se iban a despedir sin dejar más víctimas por el camino, el pacto se rompe y algo estalla.

Autor: Jordi Casanovas 
Dirección: Pere Riera

Reparto:   

Pablo Derqui    Roger
Laia Marull   Clàudia

Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Berta Riera
Iluminación: Sylvia Kuchinov
Espacio sonoro: Jordi Bonet 
Caracterización: Toni Santos

Jefa de producción: Maite Pijuan
Producción ejecutiva: Maria Muntané
Jefe de oficina técnica: Moi Cuenca

Ayudante de dirección y regidoría: Montse Tixé
Ayudantes de escenografía: Paula Font y Paula González
Jefe técnico en gira y maquinista: David Perez
Técnico de luces en gira: Robert Garriga/ Jose Andres Jimenez
Técnico de sonido en gira: Roger Navalles

Construcción de la escenografía: Teatre-Auditori Sant Cugat

Prensa Cosmica (Anna Aurich y Sílvia Serra)
Marketing y comunicación: Publispec
Diseño gráfico: Santi&Kco
Reportaje Fotográfico: David Ruano
Asesoramiento de movimiento: Francesc Canudas 
Estudiante en prácticas de producción: Joel Palencia

Agradecimientos Fiona Nottelmann

Colaboradores: Punto Blanco, Misako

Una producción de La Villarroel

Obra publicada per Dramaticles de Comanegra

http://comanegra.com/teatre/533-dansa-venjanca-casanovas.html

http://comanegra.com/teatre/533-dansa-venjanca-casanovas.html

Terra cremada

Vibrant pugilat entre Laia Marull i Pablo Derqui que incorporen una parella acabada de separar amb una versemblança que posa els pèls de punta i una intensitat que produeix esgarrifances. Una conversa no volguda per part d’ella que amb dents i ungles vetlla pel benestar del fill per tal d’allunyar-lo d’inèrcies comportamentals intoxicadores. Un diàleg picat, que furga en els retrets i els desencontres i que fa emergir les parts més fosques de la relació. Jordi Casanova ens ofereix, com sempre, una matèria dramàtica plena d’ambigüitats sobre la que aplica la tècnica del tirabuixó per treure el tap que embussa la relació dels personatges, condueix l’espectador per on vol, creant falses deduccions pel sistema de l’enganyall, i acabar oferint un final insospitat i demolidor. Mà mestra de Pere Riera en la direcció escènica en un muntatge sobri, intens i que et colpeja els testicles o els ovaris de l’ànima.

Francesc Massip

Mano a mano brutal entre Marull y Derqui en La Villarroel

Un mano a mano, y más entre dos grandes, para servir un texto hábil y bien afilado es casi siempre un camino hacia el éxito teatral. Los ejemplos son cuantiosos. Vuelve a esa fórmula La Villarroel con ‘La dansa de la venjança’, una pieza que aborda una ruptura matrimonial con desenlace trágico, y no es un spoiler. El título del texto de Jordi Casanovas es suficientemente explícito. El dramaturgo y director ha puesto su obra en manos de un colega, Pere Riera -con el que podría haber intercambiado papeles-, y al servicio de intérpretes con tanto prestigio como Pablo Derqui y Laia Marull.

Derqui es Roger, un chico bien, glamuroso, que tiene una editorial. Para él, la feria de Fráncfort es el súmmum. Marull es su mujer, Claudia. Vive a su sombra y afronta estar en segundo plano con su afición por la pintura y con un desarrollado instinto maternal. Tienen un hijo, Pau, y su relación parece idílica, pero no lo es. Cuando llega el punto final firman un divorcio modélico, por la cordura de ambos en la separación. O eso dicen, ellos y sus amigos. Porque un encuentro que parece fortuito, cuando Claudia acude a la casa común en busca de su ropa de invierno, desata un combate de lucha extrema. Un pulso en el que nadie hace una concesión hasta noquear al adversario.
‘Crescendo’ argumental

La caja de los truenos se abre con el tercer personaje, ausente, pero siempre en el cuadrilátero: Pau. Y no tanto por la custodia, sino por el papel que cada uno jugará en relación el niño,  a ver qué le cuentan por separado. Esa disputa alimenta un ‘crescendo’ argumental, propio de un ‘thriller’, en el que Casanovas se cuida de no tomar partido de forma demasiado evidente. Ello no evita que se piense que Roger tiene bastantes números, por no decir todos, para ser el malo de la película: machista, maltratador psicológico y mentiroso por sus devaneos fuera del matrimonio. Claudia también lleva su mochila a cuestas con una inestabilidad emocional y una mala picada que surge cuando menos te esperas.

Casanovas va siempre subiendo la apuesta, pese a que cueste creer cómo tanta inquina acumulada entre la pareja no había brotado antes. O que el desenlace también fuerce la frontera de lo verosímil, que no de lo teatral. La dirección de Riera mueve los dos peones en la línea adecuada y el dúo Derqui-Marull está a gran altura. Él desgrana un tipo como el que hizo en ‘Nit i dia’ en TV-3. Siempre medido en el gesto y en la voz, y con esa capacidad que tiene para hacerse a la primera con un papel. Los silencios de Marull, mientras, y sus explosiones de rabia son otro curso de cómo meterse en la piel de un personaje. Cerrada ovación para todos en un montaje llamado al éxito.